miércoles, 12 de agosto de 2009

Intervención en el recinto: Declaran al Teatro Municipal de Río Cuarto como monumento histórico provincial

Sr. Birri.- Señor presidente: quiero sumarme a la bienvenida que les hemos dispensado a los señores funcionarios que nos acompañan, aunque me cuesta llamarlos así porque son amigos y compañeros de ruta en la administración del gobierno de la ciudad de Río Cuarto en los distintos ámbitos de responsabilidad durante los últimos 6 años...


Además, de la misma manera que lo ha hecho la legisladora Chiofalo, quiero rescatar la modalidad de trabajo legislativo que tratamos de instituir desde nuestro departamento, por allí silenciosamente, que es el trabajo conjunto en los temas que son de interés común. Sería muy fácil para cualquiera de nosotros, como iniciadores de un proyecto que involucra los intereses de los riocuartenses, venir con la iniciativa bajo el brazo, presentarla y reclamar su autoría intelectual. Por el contrario, como lo hemos hecho en otra oportunidad -y me gustaría fuera el común denominador del trabajo legislativo-, hemos preferido hacerlo en forma conjunta como representantes de uno de los departamentos de la Provincia de Córdoba.
Hay una descripción del cronista de “El Eco de Río Cuarto”, de otoño de 1905, que dice: “El domingo 16 de abril de 1905, a las 2 de la tarde, en una calle empedrada de una ciudad sin autos, que estrenaba una energía eléctrica recién instalada, se congregaban numerosas familias de esta sociedad, al igual que en los balcones en las casas vecinas y en los carruajes estacionados en las calles y se procedió a colocar la piedra fundamental del teatro. Participaban del acto el cura párroco, los padrinos Mariano Argüello, Josefa Molina de Cernería, Irene Capello de Boasi y el jefe político Dionisio Centeno. “…”Para recordar la fecha – continúa- se mandó a acuñar unas medallas que testimonian ese acto”
Señor presidente, en aquella época, por herencia colonial que, a su vez, recibía influencia de las ciudades griegas, el centro era la plaza, el ágora. Además, allí tenían su asiento los establecimientos principales, que en algunos casos eran villas. En ese centro, nunca faltaba la iglesia, el gobierno, el municipio. Pues bien, a una cuadra de ese centro se empezó a edificar el teatro municipal de Río Cuarto.
Mientras tanto, en el mundo, hacía 25 años que se había inaugurado la Opera de París, paradigma de los teatros; nada menos que en París, con lo que esa ciudad significaba en Argentina.
El 19 de noviembre de 1886, se inauguró en la ciudad de La Plata el primer teatro de magnitud apto para las grandes veladas líricas: el Politeama Olimpo, hoy Teatro Municipal Coliseo Podestá.
En 1908 se inauguró el Teatro Colón y, un tiempo antes, hace 117 años, se inauguró el Teatro San Martín de la ciudad de Córdoba.
En ese entonces, en el mundo occidental existía una especie de moda o furor por la construcción de teatros. Además, al comienzo de la instalación, en el imaginario social de que la actividad artística era prestigiosa y que todos –no solamente los sectores pudientes de la sociedad sino también las clases populares- la podían disfrutar.
Podemos pensar, a lo largo de ese tiempo, que la tendencia mundial ayudó para que la sociedad local pensara que Río Cuarto también debía tener un teatro para el conjunto de la sociedad, no solamente para algunas galas exclusivas. Los riocuartenses no quedamos fuera de esa tendencia.
Resumiendo, nuestro teatro fue una obra que reunió la voluntad política continuada de tres administraciones. A la gestión Boasi le tocó poner las bases reales del teatro; a la gestión Rodríguez en marcha la obra; y a la gestión Agüero su finalización. Está claro –como se expresara recién- que ninguno de estos actos político administrativos hubieran sido posibles sin la participación activa de los ciudadanos.
Esa misma fuerza, esa misma gana y ese mismo empeño es el que hoy siguen poniendo funcionarios de distinto signo político de la ciudad de Río Cuarto para que el teatro siga teniendo características que lo destaquen en la Provincia.
Esos desafíos nunca se terminan, esos servicios culturales -a través del teatro- siguen vigentes. El espacio para diseñar el viejo teatro municipal era reducido, se hizo con lo imprescindible para funcionar. No se puede negar -como alguna vez me dijo el arquitecto Ramallo, ex Subsecretario de Cultura- que este teatro nació con una buena estrella, que ayudó para que, a pesar del boom inmobiliario de las urbes argentinas que explotó en los últimos años, la Municipalidad de Río Cuarto haya podido expropiar un terreno lindero que le va a permitir su refuncionamiento y ampliación; será, en el futuro –en gestión del intendente Jure-, un verdadero Complejo Teatro Municipal.
A grandes rasgos –y tal como se ha expresado- esta ha sido la historia en estos intensos cien años que ha vivido nuestra sociedad. También hay un presente que dice que los del imperio del sur cordobés somos gente orgullosa de nuestra ciudad Río Cuarto, considerada pujante, progresista, solidaria, aunque también, a veces, puede llegar a ser sectaria y egoísta.
Río Cuarto es su río, es la Plaza Roca, es la universidad, sus mujeres. Río Cuarto es Atenas y Estudiantes, es el barrio Alberdi y Banda Norte y es su teatro municipal.
El teatro formó parte de la construcción de la personalidad de esta ciudad del Sur, la acompañó durante una centuria y es una parte significativa de la memoria y el imaginario de nuestra comunidad.
También forma parte de la memoria y del afecto de cada uno de los riocuartenses, como por ejemplo, de la mía, ya que en su escenario recibí mi diploma de flamante egresado del colegio comercial y el de concejal electo por el voto popular; además, hace apenas unos meses, mi hijo mayor recibió un diploma de reconocimiento deportivo.
Tuve –como lo han tenido estos funcionarios que me acompañan- responsabilidades directas como funcionario del Departamento Ejecutivo municipal. Las políticas culturales formaban parte de mi ámbito de responsabilidad como Secretario de Desarrollo Humano. En aquella oportunidad, junto a quien fuera subsecretario, el arquitecto Ramallo, encaminamos la mayor obra de infraestructura que se efectuara en su historia, en cuanto a su reacondicionamiento.
Señor presidente y colegas legisladores: esta iniciativa revaloriza y rescata al edificio que fuera inaugurado el 9 de septiembre de 1910, con el propósito de recuperar la historia y proteger el patrimonio urbanístico de Río Cuarto para el desarrollo de la cultura local y provincial.
Tengo el absoluto convencimiento de que el significado urbano del teatro excede el marco de una sala de espectáculos. Alguien lo caracterizó –lo que comparto plenamente- como solar histórico, casa de arte, congregación de artistas y de devotos, cita con el mundo, lugar de aprendizaje y encuentro con la cultura. Merece, entonces, figurar entre los monumentos históricos más representativos de la Provincia de Córdoba y será –no tengo dudas- un acto de absoluta justicia.
Ortega y Gasset escribió: “La vida es primeramente un conjunto de problemas esenciales a los que el hombre responde con un conjunto de soluciones: la cultura”.
A partir de hoy, señor presidente, señores legisladores e invitados en general, el teatro de la ciudad de Río Cuarto será un poquito menos de los riocuartenses; será de todos, será patrimonio histórico de la Provincia de Córdoba.
Muchas gracias. (Aplausos)

No hay comentarios:

Publicar un comentario